Húmeda
Tenia 18 años y no tenia ninguno. Sabia que nadie sabia nada; que nadie conocía la verdad; con razón y errada. No estaba con ninguna persona; me completaba reflexionar conmigo y con la naturaleza. Comprendiendo que esa era la única forma de crear, de sentir, de disfrutar hablar con alguien que sabe de uno, mas que uno.
Encontrando en mi memoria variadas imágenes. Estos dibujos son el pasado de lo que fue presente, que fue porque me acuerdo. La figuración, el enfoque de esos días, no existiría sin que crezcan en mi, las capturas de mi percepción.
Inconscientemente estaba enamorado de la lluvia; lo sigo estando, aunque ahora sea consciente. Me alzaba el ánimo el día oscuro y las nubes acurrucándose en el aire para comenzar su ritual natural. Me acercaba, bajo reparo, hasta sentir su rocío junto con su aroma húmedo. El reflejo de las luces en las superficies brillaban en mis ojos, ayudando a las lagrimas a brotar y cerrando mis parpados irritados por el viento, refrescando cualquier alma.
Las gotas de agua desfilando y creando vida, se estrellaban por todos lados; enseñando que así es como vivimos, las etapas de los momentos. La lluvia renovando el aire de lo opaco, abre paso al nacimiento de algo nuevo, un ciclo natural.
Tenía 18 años y no tenía ninguno... me encanto eso.
ResponderEliminarLa lluvia la creación y los momentos, el amor por las cosas, nuestra inconsiencia, una mujer...
Sigo sin tener ninguno, ojalá algún día llegue a tener alguno. Las gotas viajando son esa mujer que nos seduce con su presencia
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